MITOS DE LA ESTERILIZACIÓN: VERDADES Y MENTIRAS

Existen muchas falsas creencias acerca de las implicaciones que supone la esterilización en los perros y que a menudo son la causa de la sobrepoblación animal actual y el abandono de tantos perros.

Falsas creencias sobre la esterilización
No es difícil escuchar en el parque o los pipican a los diferentes propietarios argumentando por qué han decidido no esterilizar a su perro. Aún existen muchos mitos en torno a la esterilización que crean rechazo entre los dueños de perro que deciden mantener sin castrar a sus mascotas y que por desconocimiento o desinformación están yendo en contra de los intereses de la sociedad y de su perro.
Ahora repasaremos uno por uno los principales mitos que existen sobre la castración, pero el líneas generales se puede decir que la esterilización es positiva en todos los aspectos: previene la cría irresponsable y frena la sobrepoblación animal, previene de importantes problemas de salud al perro, y evita comportamientos que dificultan la convivencia en casa. Aquí puedes profundizar sobre los beneficios de la esterilización.

 FUENTE: el blog de DOGKING

MITO Nº1:
Las perras deben tener una camada al menos una vez en la vida.
No es cierto. Hay muchos propietarios que piensan que la perra se va a desequilibrar o que puede sufrir embarazos psicológicos si no da a luz al menos una vez en la vida, lo cual es completamente falso. No hay ninguna evidencia científica que demuestre esto, mientras que hay muchas perras esterilizadas que nunca han estado embarazadas y demuestran que pueden estar perfectamente equilibradas. Es más, sólo las perras sin esterilizar pueden tener embarazos psicológicos (se produce al mes y medio de tener el celo) y es muy común que esto ocurra incluso cuando la perra ya a tenido una o varias camadas.

MITO Nº2:
Los perros se vuelven menos activos y engordan.
Esto es una verdad a medias. Lo único que ocurre es que al ser esterilizados, la actividad sexual se reduce drásticamente y su organismo debe gastar menos energía. En otras palabras, el perro deja de estar ansioso por encontrar con quien aparearse, deja de competir con otros de su mismo sexo y, en el caso de las hembras, dejan de tener el celo y el sobreesfuerzo que eso significa para el organismo cesa. Pero eso no significa que vaya a engordar, basta con regularle la comida y el ejercicio para que no consuma más de lo que gasta.

MITO Nº3:
El problema de la sobrepoblación animal es por culpa de los criadores y perros callejeros.
Esto no es real, ya que los principales responsables de la cría irresponsable son las casas. Por una parte, aquellos que abandonan a sus perros y por otra los embarazos no deseados. Los accidentes son la causa mayor de los embarazos no deseado, como la monta inesperada mientras los perros juegan en el parque o pasean, la fuga de sus perras para el apareamiento o perros que consiguen entrar en el terreno donde hay una perra en celo y dejarla embarazada. Aunque muchos propietarios permiten que su perra quede embarazada por otros motivos pensando que serán responsables de buscarles un buen hogar a los cachorros, pero la experiencia dice que los refugios están llenos de perros abandonados por “buenos hogares”. Obviamente, los perros callejeros o los perros a los que se les deja salir solos a la calle promueven la sobrepoblación, al igual que los criadores irresponsables, que por suerte son una minoría, que no se responsabilizan de sus perros si la familia los quiere devolver o crían más de los que debieran, aunque sin duda no hacen el grueso del problema.

MITO Nº4:
La esterilización le cambia el carácter.
Los únicos aspectos que cambian de un perro son precisamente muy beneficiosos para la convivencia con él, razón por la cual la mayoría de perros que son adiestrados o trabajan como perro de terapia y asistencia están esterilizados. Con la castración el perro se vuelve más centrado, ya que no está revolucionado por las hormonas que le incitan al apareamiento. También se evitan conductas como el marcaje territorial, las fugas en busca de apareamiento, la ansiedad, el machado de sangre por el celo, aparte de las enormes ventajas para la salud del perro. Y sobre todo, seguirá siendo tan cariñoso como siempre.

MITO Nº5:
La cirugía de la esterilización conlleva muchos riesgos.
El riesgo es tener a tu perro sin esterilizar. La esterilización es una de las intervenciones más rutinarias, sencillas y rápidas que se hacen a diario y con una tasa de accidentes mínima en todas las clínicas del mundo. Sin embargo, sí conlleva un enorme riesgo para la salud no esterilizar a un perro, ya que con gran probabilidad sufrirá tumores de mama o hipertrofia prostática benigna (enfermedad de los machos que provoca problemas urinarios), algo fácilmente evitable con la esterilización. Además, está comprobado que los perros esterilizados tienen una esperanza de vida mayor.

MITO Nº6:
Las perras deben esterilizarse después del primer celo.
Esto no es verdad. De hecho, la efectividad de la esterilización contra en tumor de mama es menor una vez la perra ha pasado el primer celo. Esta creencia proviene de los años 40 cuando se comenzó a esterilizar de forma regular a los perros de compañía. Por entonces, las técnicas veterinarias no permitían asegurar el éxito de la operación a perros menores de 6 meses. Actualmente contamos con mejor tecnología y es posible esterilizar cachorros con 6-8 semanas sin ningún riesgo. Es más, a edades tempranas, la esterilización tiene menos riesgos de hemorragia y la recuperación es mayor.

MITO Nº7:
Mi perro va a perder su masculinidad.
A menudo los hombres tienden a tener una visión antropomórfica de sus perros con respecto a la esterilización, sin embargo lo que nosotros llamamos “masculinidad” para el perro es frustración por querer aparearse y no permitírselo. Queremos a nuestros perros por el cariño y amor que nos dan, su masculinidad a menudo se convierte en un problema tanto para el perro, como para la familia que tiene que lidiar con el marcaje territorial y peleas con otros machos.

MITO Nº8:
La esterilización no es natural.
Lo que no es natural es que mueran tantos perros sacrificados en las perreras. Hace mucho que dejamos de vivir en la naturaleza. Lo natural para un perro sería ser un lobo y vivir con su manada en el bosque, pero hace ya miles de años que comenzamos su domesticación y actualmente viven en una décima planta, comen pienso y llevan chubasquero los días de lluvia. Como esto, la esterilización es una adaptación al mundo actual en el que viven, por lo tanto sería bastante incoherente permitir la cría irresponsable en base a este argumento.

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